BLOG SAGA CREPUSCULO

12/8/09

Capitulos eliminados de Luna Nueva

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Fragmentos eliminados de Luna Nueva

Nota de Stephenie: Este fragmento va despues del corte inical de Bella en casa de los Cullen donde en un principio el corte era más profundo y Carlislie le receta Percocet para el dolor.


Narcóticos

Me desplomé sobre la almohada, jadeando, con la cabeza dándome vueltas. El brazo ya no dolía, pero no sabía si era debido al efecto calmante que me había provocado el beso. Algo tiró, escurridizo, de los bordes de mi memoria... - Lo siento – dijo, también sin aliento -. Eso es pasarse de la raya. Para mi propia sorpresa, me reí tontamente. - Qué gracioso – farfullé, y solté otra risita tonta. Él frunció el ceño en la oscuridad. Parecía serio. Era para morirse de risa. Me tapé la boca para amortiguar la risa que Charlie habría oído. - Bella, ¿nunca has tomado Percocet antes? - No creo – me reí tontamente de nuevo - ¿Por qué? Entornó los ojos, y no pude parar de reír. - ¿Cómo está tu brazo? - No puedo sentirlo. ¿Está ahí todavía? Suspiró cuando me reí de nuevo. - Intenta dormir, Bella. - No, quiero que me beses otra vez. - Estás sobreestimando mi autocontrol. Me reí por lo bajo. - ¿Qué te tienta más, mi sangre o mi cuerpo? – mi pregunta me hizo reír. - Hay un empate – sonrió abiertamente a pesar de sí mismo -. Nunca te he visto colocada. Eres muy divertida. - No estoy colocada – intenté contener las risitas tontas para probarlo. - Duerme hasta que se te pase – sugirió. Comprendí que me estaba poniendo en ridículo, lo cual no era raro, pero aún era embarazoso, así que seguí su consejo. Puse mi cabeza en su hombro de nuevo y cerré los ojos. De vez en cuando se me escapaba otra risita histérica. Pero eso se hizo más infrecuente a medida que las drogas me adormecían hacia la inconsciencia.
* * *
Me sentía realmente fatal por la mañana. Mi brazo quemaba, y me dolía la cabeza. Edward dijo que yo tenía resaca, y me recomendó Tylenol bastante más que Percocet antes de besar mi frente con indiferencia y sumergirse fuera de mi ventana. No pude aliviar mi presentimiento de que la expresión de su cara era lejana y afable. Estaba algo preocupada por las conclusiones a las que él podría haber llegado durante la noche mientras me veía dormir. La ansiedad parecía aumentar la intensidad de los fuertes latidos de mi cabeza. Tomé una doble dosis de Tylenol, tirando el pequeño frasco de Percocet en la papelera del baño.


Nota: Llamada telefónica entre Rosalie y Edward, narrada desde el punto de vista de él.


Noticias de Rosalie

El móvil de mi bolsillo sonó de nuevo. Era ya la vigésimo quinta vez que sonaba en veinticuatro horas. Barajé la opción de levantar la tapa para ver al menos quién trataba de contactar conmigo. Tal vez se trataba de algo importante. A lo mejor Carlisle me necesitaba. Reflexioné un rato sobre ello, pero no me moví. No estaba realmente seguro de dónde estaba. En algún ático oscuro y claustrofóbico, lleno de ratas y arañas. Las arañas me ignoraban, y las ratas se mantenían a cierta distancia de mí. El aire era denso, con un fuerte aroma a aceite de cocina, carne rancia, sudor humano, y la prácticamente sólida capa de polución que era de hecho visible en el aire húmedo, como una fina película negra que se había depositado encima de todo. Debajo de mí, cuatro historias de una vivienda modesta convivían conmigo, formando parte de mí. No me molestaba en separar sus voces de mis pensamientos – producían un fuerte clamor en español que no escuchaba. Tan sólo dejaba que los sonidos me entraran por un oído y me salieran por el otro. Insignificante. Todo ello era insignificante. Mi propia existencia era insignificante. El mundo entero era insignificante. Con mi frente presionada contra mis rodillas, me pregunté cuánto tiempo sería capaz de seguir así. A lo mejor era inútil. A lo mejor, si mi intento estaba condenado al fracaso de todas maneras, debería dejar de torturarme y volver… La idea era tan tentadora, tan saludable – como si las palabras por sí solas contuvieran un fuerte sedante que borrara la montaña de dolor debajo de la que estaba enterrado – que me hacía jadear, me mareaba. Podría dejarlo ahora, podría volver. La cara de Bella, siempre tras de mis párpados, me sonreía. Era una sonrisa de bienvenida, de perdón, pero no ejercía la influencia que mi subconsciente probablemente intentaba darle. Desde luego que no podía volver. ¿Qué era mi dolor, después de todo, en comparación con su felicidad? Ella debería ser capaz de sonreír, libre de cualquier tipo de miedo o peligro. Libre de un futuro eterno y desangelado. Ella se merecía algo mejor que eso. Ella se merecía algo mejor que yo. Cuando dejara este mundo, iría a ese lugar que tan prohibido estaba para mí, sin importar mi conducta en este mundo. La idea de ese final definitivo era mucho más intensa que el dolor que ya sentía. Mi cuerpo temblaba sólo de pensarlo. Cuando Bella tuviera que irse al lugar al que pertenecía y al que yo nunca podría ir, yo no podría quedarme atrás. Tiene que haber olvido. Tiene que haber alivio. Esa era mi esperanza, pero no había garantías. “Dormir o, incluso, soñar. Ay, siempre igual” me dije. Incluso aunque no fuera más que cenizas, ¿de alguna manera seguiría sintiendo la tortura de su pérdida? Un escalofrío me recorrió la espalda de nuevo. ¡Maldita sea! Lo había prometido. Le había prometido que no volvería a atormentar su vida de nuevo, trayendo mis oscuros demonios a ella. No iba a volver a su mundo. ¿Podría reportarle algún bien? ¿Cualquier mínimo bien? La idea de volver al pequeño y permanente nublado pueblecito que siempre sería mi verdadero hogar en este planeta volvió a colarse en mis pensamientos de nuevo. Sólo para asegurarse. Sólo para ver que ella estaba bien, segura y feliz. No para intervenir. Ella nunca se enteraría… No. Mierda, no. El móvil vibró de nuevo. “Mierda, mierda, mierda”, gruñí. Podría aprovechar la distracción, supuse. Abrí el móvil, observé los números, dándome el primer susto que había sentido en seis meses. ¿Por qué estaría Rosalie llamándome? Ella sería probablemente la que más se estaba divirtiendo con mi ausencia. Debía de tratarse de algo realmente importante si ella necesitaba hablar conmigo. De repente empecé a preocuparme por mi familia y apreté el botón de llamada. “¿Qué?, le pregunté muy tenso. “Oh, wow. Edward me ha respondido al teléfono. Me siento tan honrada…” Tan pronto como oí su tono de voz, supe que mi familia estaba bien. Debía de estar muy aburrida. Resultaba difícil adivinar sus motivos sin tener sus pensamientos como guía. Rosalie nunca había tenido mucho sentido para mí. Sus impulsos estaban normalmente basados en los más retorcidos sentidos de la lógica. Colgué y cerré el móvil bruscamente. “Déjame en paz”, susurré para mí mismo. Como era de esperar, el móvil volvió a sonar de nuevo. ¿Seguiría llamándome hasta que le pasara a otro el mensaje con el que tenía planeado molestarme? Probablemente. Pasarían meses hasta que se sintiera cansada de este juego. Barajé la posibilidad de dejar que se pasara el resto del año apretando una y otra vez el botón de rellamada… y entonces suspiré y respondí al teléfono otra vez. “Ve directa al grano.” Rosalie me lanzó de sopetón las palabras: “Supuse que te gustaría saber que Alice está ahora mismo en Forks.” Abrí los ojos y me quedé mirando fijamente a las vigas de madera podrida a tres pulgadas de mi cara. “¿Qué?” Mi voz era llana, sin emociones. “Sabes como es Alice – Como si ella lo supiera todo. Como tú” Rosalie se rió sin gracia. Su voz tenía un deje de nerviosismo, como si de repente no estuviera del todo segura sobre lo que iba a hacer. Pero mi rabia hizo difícil que me preocupara qué problema tenía Rosalie. Alice me había jurado que seguiría mi iniciativa por respeto a Bella, sin importar si estaba de acuerdo o no con mi decisión. Ella había prometido que dejaría a Bella sola… tanto tiempo como yo lo hiciese. Claramente, había pensado que tarde o temprano me doblegaría al dolor. A lo mejor tenía razón respecto a eso. Pero no lo había hecho. No aún. Así que, ¿qué estaba haciendo en Forks? Quería estrujar su cuello tan delgado. Seguramente Jasper no me dejaría acercarme tanto a ella, aunque una vez que captara un atisbo de la furia que manaba de mí… “¿Sigues ahí, Edward?” No respondí. Apreté el puente de mi nariz, preguntándome si era posible que un vampiro tuviera migrañas. Por otro lado, si Alice ya había vuelto… No. No. No. No. Había hecho una promesa. Bella se merecía una vida. Había hecho una promesa. Bella se merecía una vida. Me repetí estas palabras como un mantra, tratando de apartar mi mente de la seductora imagen de la ventana oscura de la habitación de Bella; la puerta a mi santuario. No había duda de que tendría que arrastrarme, si volvía. Eso no me importaba. Podría felizmente pasarme una década entera de rodillas si estuviera con ella. No, no, no. “¿Edward? ¿No te importa siquiera por qué Alice ha ido allí?” “No precisamente.” La voz de Rosalie se volvió ligeramente pagada de sí misma, encantada, sin duda, de haberme sonsacado una respuesta. “Bueno, desde luego, no está rompiendo exactamente las reglas. Quiero decir, bueno, en realidad nos dijiste que nos mantuviéramos lejos de Bella, ¿no? El resto de Forks no importa”. Parpadeé muy despacio. ¿Bella se había ido? Mis pensamientos rondaban alrededor de esa idea tan inesperada. Aún no se había graduado, así que debía de haber vuelto con su madre. Eso era bueno. Podría vivir a la luz del sol. Era bueno que hubiera sido capaz de dejar las sombras tras de sí. Traté de tragar, pero no pude. Rosalie soltó una risita nerviosa. “Así que no tienes por qué estar enfadado con Alice” “Entonces, ¿por qué me has llamado Rosalie, si era para meter a Alice en líos? ¿Por qué me molestas? Ugh!” “¡Espera!”, dijo, sintiendo, correctamente, que podía volver a colgarle de nuevo. “¡Esa no es la razón por la que te he llamado!” “¿Entonces por qué? Dímelo rápido y déjame en paz.” “Bueno…”, dudó. “Suéltalo de una vez, Rosalie. Tienes diez segundos.” “Pensé que deberías volver a casa”, dijo rápidamente. “Estoy cansada de aguantar a Esme afligida todo el tiempo a Carlisle sin reírse. Deberías sentirte avergonzado de de lo que les has hecho. Emmett te echa de menos todo el rato y me pone nerviosísima. Tienes una familia. Crece de una vez y piensa en algo más que en ti mismo.” “Interesante consejo, Rosalie. Deja que te cuente una pequeña historia de una olla y una tetera… (Supongo que se trata de una fábula popular o algo así) “Yo pienso en ellos, no como tú. Si no reimporta cuánto daño les has hecho a los demás, ¿al menos de importa lo que ha sufrido Esme? Ella te quiere más que le resto de nosotros, y lo sabes. Vuelve a casa.” No respondí. “Pensé que una vez que todo esto de Forks hubiera terminado, te repondrías.” “Forks nunca fue el problema, Rosalie”, dije tratando de ser paciente. Lo que había dicho de Esme y Carlisle me había calado hondo. “Sólo porque Bella – era duro decir su nombre en voz alta – se haya mudado a Florida, no significa que yo sea capaz de… Mira, Rosalie. Lo siento de verdad, pero, créeme, nadie se sentiría más feliz si yo estuviera allí.” “Mmm…” Ahí estaba, esa nerviosa vacilación de nuevo. “¿Qué es lo que no me estás contando, Rosalie? ¿Se encuentra Esme bien? ¿Es Carlisle…?” “Ellos están bien. Es sólo que… bueno, yo nunca dije que Bella se hubiese mudado.” No hablé. Desaté una conversación en mi cabeza. Sí, Rosalie había dicho que Bella se había mudado. Había dicho: “En realidad nos dijiste que nos mantuviéramos lejos de Bella, ¿no? El resto de Forks no importa”. Y luego: “Pensé que una vez que todo esto de Forks hubiera terminado…” Así que Bella no estaba en Forks. ¿Qué quería decir entonces? ¿Bella no se había mudado? Entonces Rosalie volvió a hablar rápidamente, soltando las palabras enojada esta vez. “No quieren que te lo diga, pero me parece estúpido. Cuanto antes te repongas de esto, antes las cosas volverán a la normalidad. ¿Por qué dejar que te deprimas por oscuras esquinas de todo el mundo sin necesidad para ello? Puedes volver a casa ahora. Podemos volver a ser una familia de nuevo. Se acabó.” Mi mente parecía rota. No encontraba sentido a sus palabras. Parecía como si hubiera algo muy, muy obvio en lo que me decía, pero no tenía ni idea de lo que era. Mi cerebro barajaba la información, buscando extraños enlaces entre ella. No tenía sentido. “¿Edward?” “No entiendo lo que dices, Rosalie.” Hubo una larga pausa, equivalente a varios latidos del corazón de un humano. “Está muerta, Edward” Hubo una pausa aún más larga. “Yo… lo siento. Tienes derecho a saberlo, vamos, eso es lo que creo. Bella… se tiró de un acantilado hace dos días. Alice lo vio, pero era demasiado tarde para hacer nada. Creo que habría ayudado, quiero decir, que habría roto su palabra, si hubiera tenido tiempo. Ella volvió para hacer todo lo posible por Charlie. Ya sabes cuánto se ha preocupado siempre por él.” La línea quedó muerta. Me llevó unos segundos darme cuenta de que había sido yo el que había apagado el móvil. Me senté en el suelo polvoriento un rato, el espacio se había congelado. Era como si el tiempo se hubiera terminado; como si el universo se hubiese parado. Poco a poco, me fui moviendo como un hombre viejo. Volví a encender el móvil y marqué el único número al que me había prometido no volver a llamar nunca. Si lo cogía ella, colgaría. Si lo cogía Charlie, le sonsacaría la información que necesitaba engañándolo. Probaría que el chiste sin gracia de Rosalie estaba equivocado, y entonces volvería a mi nada. “Residencia Swan”, respondió una voz que no había oído nunca. Una voz ronca y profunda de hombre, pero con un deje aún juvenil. No me paré a pensar en las implicaciones de aquello. “Soy el Dr. Carlisle Cullen”, dije, imitando perfectamente la voz de mi padre. “¿Puedo hablar con Charlie?” “No está aquí”, respondió la voz, sorprendiéndome un poco el enfado de su voz. Las palabras eran casi un gruñido. Pero eso no importaba. “Bueno, ¿dónde está entonces?”, pregunté, poniéndome cada vez más impaciente. Hubo una pequeña pausa, como si el extraño quisiera negarme cierta información. “Está en el funeral”, respondió finalmente el chico. Colgué el móvil otra vez.





Nota: Llamada telefónica entre Alice y Rosalie en el capítulo 18 de Luna Nueva. Narrado desde la perspectiva de Rosalie.


Error de Cálculo

Un peque ño susurro- no ahí algunos cientos de millas al norte- me hizo brincar. Mi mano se aferró automáticamente al teléfono cerrándolo instantáneamente y escondiéndolo de la vista a la vez. Coloqué mi cabello detrás de mis hombros y eché una mirada a través de las altas ventanas hacia el bosque, el día era algo obscuro nublado, mis reflexiones eran mucho más brillantes que aquellos árboles y nubes. Miré fijamente, mis ojos completamente abiertos con una expresión asustada, mis labios se curvaban un poco hacia abajo y había aparecido una pequeña arruga vertical entre mis cejas.Fruncí el ceño y cambié la expresión de culpa por una desdeñosa, desdeñosa pero atractiva, aunque estaba distraída noté como una expresión fiera se veía en mi rostro, hacía un buen contraste con la aparente benevolencia de mis rizos dorados, a la vez mi ojos escudriñaron entre el bosque completamente vacío de Alaska, me sentí aliviada de ver que seguía sola, ese sonido no había sido nada, tal vez un pájaro o solo una brisa.No había necesidad de sentirse aliviada me dije a mi misma, no había necesidad de sentirse culpable, no había hecho nada malo.¿Acaso los demás planeaban nunca contarle la verdad a Edward?, ¿iban a dejarlo sumirse en la angustia para siempre en alguna horrible pocilga?, mientras Esme sufría la pérdida y Carlisle reconsideraba cada una de sus decisiones y la alegría natural de vivir que Emmett siempre irradiaba desaparecía poco a poco, ¿Era eso justo?Además, para el caso, no había manera de guardad secretos con Edward, tarde o temprano nos habría encontrado, buscando a Alice o a Carlisle por alguna razón y habría descubierto la verdad. ¿Nos habría agradecido por “mentirle” con nuestro silencio? Difícilmente Edward siempre debía saber todo, vivía en ese sentido de saberlo todo y hubiera armado una enorme rabieta, enfurecido, solo por el hecho de que hubiéramos mantenido la muerte de Bella en secreto.Tal vez cuando se calmara y se recuperara de todo este desastre me agradecería por ser la única lo suficientemente valiente para ser honesta con el.A muchas millas un halcón (Gritó) el sonido me hizo brincar y revisar por la ventana de nuevo, mi cara todavía tenía esa expresión culpable que no me agradaba y me miré ceñuda en el cristal.Bien. Yo tenía mi agenda. ¿Era tan malo desear que mi familia estuviera unida otra vez? ¿Era muy egoísta extrañar la paz de todos los días, la subyacente felicidad que había dado por sentado, la felicidad que Edward parecía haberse llevado con el en ese vuelo? Yo solo deseaba q las cosas volvieran a ser como antes, ¿Por qué estaba tan mal? Yo no lo veía tan terrible, después de todo yo no había hecho esto solo por mí, sino por Esme, Carlisle y Emmett.Aunque no tanto por Alice había que asumirlo, pero Alice estaba tan segura de que al final todo saldría bien – que Edward no podría permanecer lejos de su noviecita humana así que ella ni siquiera se había molestado en mostrar luto. Alice siempre había funcionado de un modo diferente al resto de nosotros, encerrada en su siempre cambiante realidad; Edward era el único que podía participar en esa realidad, por esa razón yo pensé que su ausencia sería muy difícil para ella, pero estaba tan segura como siempre, seguía viviendo, su mente a un ritmo que su cuerpo todavía no alcanzaba. Estaba tan calmada…Aunque estaba algo desesperada antes de ver a Bella brincar, ¿había sido yo muy impaciente?, ¿Había actuado precipitadamente? Por mi propio bien debía ser honesta conmigo misma por que Edward sería capaz de ver el egoísmo de mi decisión en cuanto volviera a casa, yo también debía reconocer mis malos motivos y aceptarlos ahora.Sí, estaba celosa de cómo se sentía Alice acerca de Bella, ¿habría Alice corrido con tanta prisa, tan salvajemente y tan asustada, si me hubiera visto a mi brincar del acantilado? ¿Tenía que querer a esa niña humana, común y corriente más que a mí?Pero eso celos eran algo pequeño, eso había apresurado aún más mi decisión pero no la había controlado por completo; Yo hubiera llamado a Edward de cualquier manera, seguramente preferiría mi brutal honestidad sobre la amable decepción de los demás. Su amabilidad estaba perdida desde el principio, Edward regresaría a casa eventualmente, y ahora podría venir más pronto. No sólo era la satisfacción de la familia que extrañaba.Honestamente también extrañaba a Edward, extrañaba sus comentarios afilados, su humor algo obscuro que estaba más en armonía con mi propio humor que con el alegre y juguetón sentido del humor que Emmett tenía naturalmente, extrañaba la música- su estéreo resonando fuerte con su último descubrimiento de música indie, y el piano, el sonido de Edward entretejiendo sus pensamientos a través de una canción. Extrañaba la función de Edward en el garaje junto a mí, mientras arreglábamos autos, el único momento en el que estábamos en perfecta sincronía.Extrañaba a mi hermano, seguramente no me juzgaría tan severamente cuando lo viera en mis pensamientos.Sería una situación incómoda por un tiempo lo sabía, pero entre más pronto volviera, más pronto regresaríamos a la normalidad.Busque en mi mente algo de pena por Bella y me dio gusto darme cuenta que sentía un poco – Ella lo hacía feliz como nunca lo había visto antes, por supuesto también lo había hecho más miserable que nada en su siglo de vida, supongo que extrañaría la paz que le había dado a Edward en esos meses, sinceramente lamentaría su pérdida.Este sentimiento me hizo sentir mejor sobre mí misma, complacida vi mi rostro sonriéndome en el cristal enmarcado por mi cabello rubio y las pareces de cedro de la larga y calientita sala de Tanya y disfruté la vista, cuando yo sonreía no había hombre o mujer mortal o inmortal que me igualara en belleza y eso era reconfortante, tal vez yo no era la persona con la que era más fácil vivir, tal vez era superficial y egoísta, tal vez habría desarrollado un mejor carácter si hubiera nacido con una cara más simple y un cuerpo más aburrido, tal vez así hubiera sido más feliz, pero eso era algo imposible de probar, mi belleza era algo con lo que siempre contaría. Sonreí más ampliamente.El teléfono sonó e inmediatamente apreté mi mano, aunque el sonido provenía de la cocina no de mi puño. Supe que era Edward que llamaba para comprobar la información que le había dado, no me creía, aparentemente me consideraba lo suficientemente cruel para hacer sobre el tema, fruncí el ceño mientras revoloteaba hacia la cocina a contestar el teléfono de Tanya. El teléfono estaba al borde de una larga mesa para cortar lo alcancé antes de que el primer timbrazo hubiera terminado y giré la cara hacia las puertas estilo francés mientras contestaba, no quería admitirlo pero estaba atenta al regreso de Emmett y Jasper por que no quería que me escucharan hablando con Edward por que se enojarían.-Sí- contesté -Rose, necesito hablar con Carlisle, ahora.Me sorprendió oír la voz de Alice -Oh Alice- Carlisle salió de caza, ¿qué…?-Bien, tan pronto esté de regreso. -¿Qué pasa? lo buscaré ahora mismo y le diré que te llame.–No- me interrumpió e nuevo- estaré en un avión, -Escucha, ¿has sabido algo de Edward? Fue raro como mi estómago se retorció, sentí como si bajara todo lo posible en mi abdomen, lo que sentí trajo consigo un extraño deja vu, un vago recuerdo de las memorias humanas hacía ya mucho tiempo perdidas, nausea. –Bueno, sí Alice, de hecho hablé con Edward hace solo unos minutos- por un breve segundo jugué con la idea de que Edward me había llamado a mi como una coincidencia. Pero no había razón para mentirme, Edward me daría muchos problemas cuando volviera. Mi estómago seguía inusualmente comprimido, pero lo ignoré y decidí enojarme, Alice no podía tratarme así, Edward no quería mentiras, Edward quería la verdad, en eso me respaldaría cuando regresara. –Tú y Carlisle estaban equivocados- continué- Edward no les agradecería que le mintieran, el quería la verdad, así que yo se la proporcioné, lo llamé hasta que me contestó, dejarle un mensaje habría estado mal. – ¿Por qué-dijo Alice susurrando-, por que harías eso Rosalie? -Por que entre más pronto supere esto, mas pronto volverán las cosas a la normalidad, no se hubiera vuelto más fácil con el tiempo, así qué, ¿por que evitarlo?, el tiempo no cambiará nada, Bella está muerta, Edward la enterrará y se recuperará, es mejor que empiece ahora. –Bueno, pues estás equivocada Rosalie, eso será un problema ¿no crees?- preguntó Alice en un tono furioso. - ¿Equivocada?- parpadee rápidamente intentando comprender- ¿Bella sigue viva?- susurré sin creer mis palabras, y tratando de adivinar en que me equivocaba. –Sí, está bien, en perfectas condiciones. - ¿Bien?, la viste saltar de un acantilado. –Me equivoquéLas palabras sonaron extrañas en voz de Alice, Alice quien nunca se sorprendía, quién nunca se equivocaba. - ¿Cómo?- -Es una larga historia…-Alice estaba equivocada, Bella estaba viva, y yo había dicho… -Pues has hecho un buen lío- gruñí, volviendo mi disgusto en acusación. Edward se pondrá furioso cuando regrese a casa. –También en eso te equivocas- replicó Alice, podría decir con seguridad que hablaba entre dientes- Por eso estoy llamando. – ¿Equivocada sobre qué, Edward viniendo a casa? ¡Por su puesto que vendrá! -me reí burlonamente- ¿Qué?, ¿crees que va a jugar a Romeo?, ¡Ja! ¿Como un estúpido romántico? –Sí, eso es exactamente lo que vi. La convicción de sus palabras hizo que mis rodillas se sintieran extrañamente inestables, me sostuve de una de las paredes de cedro para apoyarme, un apoyo que mi cuerpo duro como un diamante no necesitaba. –No, el no es tan estúpido- debe darse cuenta de eso. Pero no pude terminar la oración por que apareció en mi mente una visión propia, una impensable visión de mí, si de alguna manera Emmett dejaba de existir, evité pensar en esa escalofriante idea. –No- no había comparación alguna, Bella era sólo una humana, Edward no deseaba que ella fuera inmortal, no era igual, ¡Edward no podía sentir lo mismo! -Yo… no era mi intención Alice, yo solo quería que regresara a casa- mi voz se había vuelto un chillido. –Es un poco tarde para eso Rose- guárdate el remordimiento para alguien que lo crea. Se escuchó un clic, me había colgado el teléfono. –No- susurré y negué con la cabeza por un momento- Edward debe regresar a casa. Intenté observar mi cara en el cristal de la puerta estilo francés pero ya no podía verla, era solo una mancha blanca y dorada sin forma, entonces a través de la mancha, a lo lejos en el distante bosque, un enorme árbol se movió erráticamente desencajando con el resto del bosque. Emmett Quité la puerta de mi camino y se estrelló bruscamente contra la pared, pero el ruido se escuchó detrás de mi por que ya estaba corriendo hacia el bosque. – ¡EMMETT!, grité, ¡EMMETT, AUXILIO!

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